Conjuntivitis: Es la inflamación de la conjuntiva, la membrana que recubre parte del ojo y el interior de los párpados. Puede provocar enrojecimiento, lagrimeo, secreciones e inflamación. Sus causas incluyen irritantes, infecciones y otros trastornos oculares, por lo que es importante identificar su origen antes de tratarla.
Úlceras corneales: Son lesiones en la córnea, la superficie transparente que cubre la parte frontal del ojo. Pueden aparecer por traumatismos, cuerpos extraños, alteraciones de los párpados o resequedad ocular, entre otras causas. Suelen causar dolor, lagrimeo y dificultad para abrir el ojo, y algunas pueden agravarse rápidamente.
Cataratas: Se producen cuando el cristalino pierde su transparencia, lo que dificulta el paso de la luz y puede reducir la visión. Pueden estar relacionadas con la edad, la genética, la diabetes, traumatismos u otras enfermedades. No deben confundirse con la esclerosis nuclear, un cambio del cristalino asociado al envejecimiento que no produce la misma pérdida de transparencia.
Glaucoma: Es una enfermedad en la que se produce un daño progresivo del nervio óptico, frecuentemente relacionado con un aumento de la presión intraocular. Puede causar dolor intenso y pérdida de visión. Se considera una urgencia veterinaria cuando aparece de forma aguda, ya que actuar rápidamente puede ser determinante para preservar la visión.
Queratoconjuntivitis seca (ojo seco): Ocurre cuando los ojos no producen suficiente cantidad de lágrimas o estas no tienen la calidad adecuada. Puede provocar secreciones espesas, enrojecimiento, irritación y lesiones en la córnea. Sin tratamiento, puede comprometer la superficie ocular y afectar la visión.
Uveítis: Es la inflamación de una parte interna del ojo. Puede manifestarse con dolor, enrojecimiento, sensibilidad a la luz y cambios en el aspecto de la pupila. En algunos casos está asociada con infecciones, enfermedades inmunomediadas u otras condiciones sistémicas.
Entropión y otras alteraciones de los párpados: El entropión ocurre cuando el borde del párpado se pliega hacia dentro y las pestañas o el pelo rozan la superficie del ojo. Puede causar irritación, dolor y úlceras corneales. Otras alteraciones, como los párpados que no cierran correctamente, también pueden comprometer la protección ocular.